Marcha

La Marcha Atlética es una progresión de pasos
ejecutados de modo que el atleta se mantenga en contacto con el
suelo, a fin de que no se produzca pérdida de contacto
visible (a simple vista). La pierna que se avanza tiene que estar
recta, (es decir, no doblada por la rodilla) desde el momento del
primer contacto con el suelo hasta que se halle en posición
vertical.
Los marchadores tienen que ser avisados por los Jueces cuando
corran el riesgo de marchar de forma incorrecta. Estos avisos
consisten en mostrar un disco amarillo con el indicativo de la
falta que pueden llegar a cometer: flexión o pérdida
de contacto. Un Juez sólo puede avisar a un mismo marchador
una vez por cada motivo.
Aunque el reglamento diga que los marchadores "tienen" que ser
avisados, esto no es exigible a posteriori a los Jueces, en parte
porque se trata sólo de una mera observación, y en
parte porque en el acto de la comunicación intervienen dos
personas, el Juez y el Atleta, y éste último puede no
enterarse del aviso.
Cuando un Juez observa a un Atleta marchar incorrectamente
envía una Tarjeta Roja al Juez Jefe de la prueba. Esta
Tarjeta Roja se anota en una pizarra indicadora, expresando el
dorsal del Atleta y el símbolo de la infracción.
Cuando un mismo Atleta acumula tres tarjetas rojas es
descalificado. La descalificación le puede ser notificada
por el Juez Jefe o un Adjunto mostrándole un disco rojo, y
el Atleta deberá abandonar el circuito. En determinadas
competiciones internacionales de alto nivel dos Jueces de la misma
nacionalidad no pueden descalificar a un mismo Atleta.

El Juez Jefe de Marcha tiene potestad para descalificar
él solo a un marchador en los últimos 100m de la
prueba, o cuando el Atleta entra al estadio si se celebraba fuera,
cuando marcha obviamente contra la norma, e independientemente de
los avisos y Tarjetas Rojas que haya recibido. Cuando el Juez Jefe
de una prueba de marcha pertenece al panel de Jueces Especialistas
en Marcha, tendrá esta facultad, y si no es del panel no la
tiene.
La salida se dará de la forma habitual y si hubiera
muchos participantes se dará un disparo de aviso 5 minutos
antes. Las carreras se programarán para que empiecen y
terminen con luz de día. En la salida y llegada habrá
agua y refrescos. En las pruebas de hasta 10 km se pondrán
puestos de agua/esponjas a intervalos adecuados si lo aconseja el
clima, y en las distancias superiores se pondrán puestos de
avituallamiento a cada vuelta y además puestos de
agua/esponjas aproximadamente a mitad de camino, o más si el
clima lo aconseja. Un Atleta puede aportar sus propios
avituallamientos, que le serán entregados en los puntos
correspondientes por personal de la organización o personas
autorizadas. En competiciones de alto nivel hasta dos
representantes de cada país pueden situarse en la mesa de
avituallamiento, pero no pueden correr al lado del Atleta. Un
Atleta que tome avituallamiento indebido o en otro lugar
será descalificado.
Si un Atleta deja el recorrido marcado, recorriendo con ello una
distancia menor será descalificado. Sólo en las
pruebas de 20km o más pueden abandonar la pista o recorrido
con permiso y supervisión de un Juez y sin disminuír
la distancia a recorrer.
Los circuitos en carretera tendrán entre 1 y 2′5km,
y cuando la salida y llegada sean en pista se procurará que
el circuito esté tan cerca del estadio como sea posible. El
organizador tiene que garantizar la seguridad de los Atletas y
Jueces de la competición, y el recorrido deberá estar
enteramente cerrado al tráfico. Un examen médico
realizado a un Atleta por personal médico autorizado no
será considerado asistencia. Un Atleta deberá
retirarse si así se lo indica el personal médico
oficial.
Historia
La marcha atlética se práctica por primera vez de
forma documentada en Inglaterra en el siglo XVIII, donde se
hicieron populares la disputa de pruebas con apuestas. Durante el
siglo XIX su popularidad fue incrementándose hasta llamar la
atención del resto de Europa, de tal forma que en Italia,
Francia, Alemania y Suecia se organizaron marchas populares
multitudinarias. Posteriormente cruzó el Océano
Atlántico para darse a conocer en Estados Unidos y muy
especialmente en México.
Fue incluida por primera vez en el programa de los Juegos
Olímpicos en los correspondientes a la IV Olimpiada,
celebrada en Londres en 1908, si bien la categoría femenina
tuvo que esperar hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona
1992.
La marcha, a pesar de ser una de las primeras especialidades que
se comenzaron a practicar, es la gran desconocida de las pruebas
del atletismo, pero aun así es muy popular en algunos
países donde existe una gran tradición como pueden
ser España, Italia, China, Japón, México,
Rusia y algunos países de la antigua Unión
Soviética. La aparición de grandes figuras mundiales
en algunos países por generación espontánea
hace que se popularice cada más vez en países como
Polonia, Ecuador, Túnez, etc.
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